Wednesday, April 27, 2011

El accidente

De pronto un chillido de ruedas seguido por un fuerte estruendo me hicieron mirar hacia atrás rápidamente, el ruido había sido tan fuerte que pude aun con la música a todo volumen como la llevaba en los audífonos escucharlo con claridad.

No fue necesario buscar la procedencia de tal ruido, instantáneamente pude ver un auto azul estampado a una columna de luz. Dentro del auto el conductor completamente ensangrentado comenzaba a reaccionar y a gritar por su pierna. El olor a gasolina mezclado con el de las ruedas quemadas completaba una escena bastante compleja.

Sin mucho tiempo a poder reaccionar alguna gente comenzó a acercarse al auto a ayudar al conductor y otros se acercaban a mi preguntándome como estaba, si había llegado a golpearme y preguntas de ese estilo.

Sus preguntas no hacían mucho sentido hasta que entre a mirar para todos lados y al bajar la vista pude ver como las marcas de las ruedas pasaban a centímetros de donde yo me encontraba.

Estaba completamente confundido, no me entere de nada hasta que sentí el choque pero el auto me había pasado a centímetros.

Enseguida entre a recapitular los últimos pasos, había llegado al semáforo, estaba en verde, no vi ningún auto que siguiera su marcha y comencé a cruzar la calle, no entendía que había pasado hasta que un vecino que vio todo me explico, el auto había doblado a toda velocidad de la calle por la que yo venía, me paso por al lado y se dio de lleno contra la columna del cantero central.

Un segundo antes, un paso menos que hubiera dado y seguramente ese era mi fin, toda esa información, la imagen del auto, el conductor gritando por el dolor, las huellas del auto a mis pies, generaron un impacto bastante grande en mi.

Completamente shockeado emprendí nuevamente mi camino a casa, volví a prender la música y retome exactamente el mismo paso que llevaba hasta el momento, ni mas apurado, ni más lento nada… como si nada hubiera pasado.

La gente me miraba como extrañada, no comprendían como tras todo eso yo seguí caminando, y creo que ni yo mismo lo comprendía, seguí como por inercia, creo que aun no había caído del todo en lo que acababa de pasar.

Lo único que me quedo girando en la cabeza fue lo último que escuche antes de volver a enchufarme los auriculares, una señora con una voz muy dulce, la clásica abuela del barrio, con su saco de lana bordeaux, el pelo teñido por el tiempo y una sonrisa me dijo… “ M´ijito… empiece a festejar cada 4 de mayo, hoy nació de nuevo”

No fue sino hasta casi llegando a casa que esa frase cobro sentido para mi, el estado de shock con el que retome mi marcha no me había dejado analizar esas palabras, “ Hoy nació de nuevo” , de alguna forma la vida me había dado la oportunidad de cambio que a muchos nunca se les da.

Por mi mente pasaron mi familia, Luciana, los proyectos de tener hijos, de poder comprar una casa y dejar de alquilar, de hacer un viajecito a algún lugar exótico, todos proyectos a largo plazo que año a año se iban aplazando por algún motivo.

Llegue a casa y abrace a Luciana como hacía mucho no la abrazaba, le conté lo sucedido, me volvió a abrazar y rompió en un llanto desconsolado, ella había sido siempre muy sentimental, pero su llanto decía algo más que simplemente una reacción exagerada a lo que acababa de contarle.

Por algún motivo ella continuaba llorando y yo intentaba calmarla sin éxito, en una mano tenía un retrato de nuestras primeras vacaciones juntos y en la otra mantenía su teléfono celular.

Fue en ese momento que me percate, que en medio de mi estado de shock no note que Luciana estaba llorando ya desde el momento que abrí la puerta, antes que le contara nada. Y tanto el retrato como el celular estuvieron todo el tiempo en sus manos.

Tome de su mano el retrato, no sin un poco de resistencia de su parte, lo mire recordando lo lindas que habían sido esas vacaciones juntos y lo volví a dejar en su lugar donde siempre reposaba.

Cuando intente tomar el celular de su otra mano se aferro a él y su llanto lo acompaño un “ Noooooo”, no lograba comprender bien que estaba pasando, volví a agarrar suavemente su mano y al intentar tomar el celular comenzó a repetir “ No, no, no, no, no… ” y su llanto cada vez se hacía más fuerte.

Solté su mano y le pregunte si pensaba contarme que había pasado, porque no quería soltar el celular, porque lloraba tanto y enseguida volvió a abrazarme.

Perdoname, perdoname, perdoname, perdoname…” no dejaba de repetir que la perdonara y mi cabeza a cada momento estaba más entreverada.

Soltó el celular que rápidamente cayó al suelo seguido por ella que cayó de rodillas al piso tapándose la cara con ambas manos, cubriéndose el llanto o algo más.

Perdoname, es mi culpa, perdoname…” …. Y mi cabeza que a esa altura no paraba de dar vueltas, me arrodille yo también en el piso y tome sus manos tratando de separarlas de su rostro, miro el celular que estaba en el piso, me miro y volvió a repetir…. “ Es todo mi culpa…”

Al ver el celular en el piso lo tome… mire la pantalla y era un mensaje de texto lo primero que aparecía… “ Si no lo dejas vos, el va a tener que dejar esta vida, me canse de esperar! Te amo!”

Y enseguida recordé las palabras de esa señora que me hablo cuando emprendí nuevamente mi marcha “ M´ijito… empiece a festejar cada 4 de mayo, hoy nació de nuevo”


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