Hacia muchos años que no entraba al subte, el vivir cerca del trabajo me permitia ir y volver caminando, pero ya me habian comentado que ultimamente el subte por las noches no era un lugar muy acogedor o amistoso, pero dadas las situaciones no podia elegir mucho, ya que el bar de la esquina estaba cerrado.
Enseguida me di cuenta porque no extrañaba tomarme el subte, apenas habia entrado y ya una mezcla de olores suficientemente repulsivos me invadieron. El lugar estaba practicamente vacio, eso claro sin contar algunos indigentes que tapados con sus cartones dormian alli.
El silencio del lugar era abrumador, salvando claro esta los chillidos de las ratas que rondaban el lugar, aunque preferia ese silencio a los gritos de una mujer que cada tanto se escuchaban y me hacian sobresaltar. La iluminacion era pesima, ya que pasada la medianoche siempre apagaban mas de la mitad de las luminarias, por lo que varias zonas quedaban en tinieblas.
Decidi que lo mejor para hacer pasar el tiempo era sentarme bajo una de las pocas luces prendidas y ponerme a leer el libro que llevaba en mi maletin, por lo cual lo saque y me puse a buscar la pagina en que lo habia dejado.
Si bien queria leer no habia forma de concentrarme en el libro, ese olor espantoso como a orines y vomito a la vez, el silencio sepulcral que cada tanto se rompia con algun grito de esta mujer que seguramente estuviese loca, no se, era todo el ambiente que me ponia cada vez mas tenso y para peor afuera la tormenta era cada vez mas fuerte. Si no fuese por no querer arruinar el traje mas nuevo que tenia ya me hubiese marchado hacia mucho rato.
De pronto senti que por la escalera bajaban dos personas, por lo que temiendo por mi seguridad, ya que una persona ataviada en traje y corbata seria el primer blanco al que miraria algun ladron en un lugar asi, decidi esconderme en la oscuridad tras unas amplias columnas.
Estos dos hombres bajaban discutiendo a viva voz sobre un dinero que uno le debia al otro y se situaron bajo la misma luz que yo estaba hasta ese momento. Cuando los vi note que estos no eran ladrones ni mucho menos, o al menos no de los que esperaria ver en un subte una noche de tormenta a las 3:00 am.
El primero era un hombre maduro, de unos 60 años, complexion grande, canoso y vestido con un traje muy fino bajo un sobretodo beige, el segundo era un joven de no mas de 20 años, que al lado de el otro parecia muy chico, no creo que superara 1,60 mts de estatura, muy flaco, con una larga melena atada y vestido con pantalon y remera negros al parecer ambos de marca.
La discusion era cada vez mas acalorada, al parecer el primer hombre, el mas maduro, le pagaba al joven para que mantuviera relaciones sexuales con su esposa y de esa forma hacer que esta se mantuviera feliz, pero todo se complico cuando la señora se enamoro del joven y decidio dejar a su marido para vivir con el.
El joven alegaba que esto no era su culpa y que de todos modos debia pagarle lo acordado y el otro le decia que no ya que esas no eran las condiciones. En determinado momento el hombre mayor saca un largo cuchillo de su sobretodo mostrandoselo al joven diciendole que lo iba a matar por haberlo hecho perder a su esposa.
Cuando el joven ve esto asustado le ruega perdon al señor mayor y comienza a llorar. A lo lejos se escuchaba venir un coche del subte que poco a poco se acercaba generando un ruido altisimo que no me permitio escuchar mas de la conversacion, tan solo vi como el hombre soltaba el cuchillo dejandolo caer al suelo y se ponia a llorar desconsoladamente.
El subte cada vez se acercaba mas y no me permitia mas que ver al joven arrodillado llorando y al hombre mayor tapandose la cara como quien se averguenza de su llanto. Cuando el subte se encontraba bastante cerca el hombre tomo al joven de sus ropas y lo tiro a las vias sintiendose solo el grito del joven y el posterior crujido de sus huesos.
Casi instantaneamente el hombre se tomo el pecho y se desplomo al piso quedando alli tirado hasta que llego la ambulancia. Y eso es todo lo que recuerdo oficial
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