Tan solo cuando llego a la parada del ómnibus y una bolsa que volaba se estampo contra su cara fue cuando se percato de la fuerza con que soplaba el viento, la gente corría por la calle buscando protegerse, los paraguas que no se rompían se volaban, los árboles movían sus copas como si hubieran cobrado vida.
Se la notaba intranquila, chequeando constantemente su reloj y mirando a lo lejos a ver si llegaba el ómnibus que debía tomarse.
Temiendo no llegar a tiempo paro un taxi y le indico el destino pidiéndole por favor que se apurara.
Una vez mas su reloj y la calle eran las únicas cosas a las que sus ojos le prestaban atención, por mas que el taxista se esforzara por iniciar algún tipo de conversación del tipo de “Que tiempo loco, no?” o “Seguro, estamos en fecha para Santa Rosa” lo mas que lograba sacar de su boca era un simple, “Si” o “Claro” se notaba que no tenia ninguna gana de discutir, ni sobre el clima, ni sobre política, ni nada, no había un tema que le interesara.
En su mano derecha llevaba apretado fuerte y desprolijamente un sobre en el que entre sus dedos apenas se lograba adivinar un nombre que parecía decir “Fernanda” y las primeras letras de lo que seguramente fuera su apellido “Ro”.
Su mano arrugaba el sobre como con una mezcla de odio y temor que no lograba entender.
De pronto el taxi frena de golpe, lo cual hace que ella levante su vista viendo a una mujer frente al auto con un niño en brazos poniendo una cara de terror que le inundo el alma.
No lo soporto más y la lágrima que hacia rato quería salir de su interior broto en un llanto desconsolado que el taxista no lograba entender. De todos modos trato de calmarla diciéndole que no había pasado nada, que el susto ya había pasado, pero eso no logro hacerla reaccionar, todo lo que hizo fue mirar el sobre que llevaba en su mano dejando caer una lagrima sobre el y volver a cerrar sus ojos llorando dejando al taxista sin entender nada de la situación.
Al ver que el taxi no reanudaba su marcha solo atino a gritarle al taxista “APURATEEE!!!” lo cual dejo aun mas atónito al taxista que ya no sabia que hacer para tranquilizar a la joven pasajera. El veterano taxista piso una vez más el acelerador y emprendió la marcha a toda la velocidad para ver si eso lograba tranquilizar a su pasajera!
Pronto notaron que se acercaban al final del camino, el ruido de los aviones descendiendo le hacia saber que estaba llegando al aeropuerto por lo que comenzó a secarse las lagrimas.
Saco de su cartera un billete suficientemente grande como para asegurarse que cubriría el costo del viaje, y tan pronto como el taxista freno abrió la puerta le dejo el billete sobre el asiento y corrió hacia la entrada.
Busco la cola del avión que partía hacia Madrid, y cuando la encontró lo vio a el parado casi en los últimos lugares.
Le entrego el sobre que en la esquina tenia un logotipo que decia “Consultorio Obstetrico Hoffman” saco un arma de su cartera, la llevo a su boca y disparo.
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